Increíble, un partido que lo tuvo todo. Llegamos tarde, ¿algo más argentino que la impuntualidá? Vamos de a poco.
Gracias a Reirojo fuimos a la platea alta de el estadio de River. Por como está jugando el dueño de casa, será mejor que el estadio se transforme en un bailódromo o un sambódromo, porque venimos de mal a peor. Tal vez hoy sigamos con la historia favorable sobre los diablos. Veremos.
Bueno la cosa que estábamos ahí, viendo a Perú disfrazado de Argentinos Juniors, y King tira: "esto va a estar complicado, el rojo le gana a cualquiera de blanco y celeste".
Vaticinio que pareció quebrarse cuando Higuaín se anticipa a su marcador pero no puede abrir el ídem. Comienza el clamor popular a pedir Palermo, Palermo. La tribuna de River responde con "Masche, Masche, olé olé olé oleeee...". Yo quería creer que pedían cervezas Palermo. Todavía no llovía y después de todas esas escalera que subimos, una birra hubiera estado bien. Pero en Argentina no se vende cerveza en los estadios, como dice el himno, es algo que supimos conseguir.
Aimar e Higuaín de los más movedizos. Masche un motor, ahora a GNC luego de la publicidá de Fiat (más de King), pero sigue siendo el mejor de todos. Y Messi estacado al lado de la líne de cal. Si se moviera, tomara el balón en movimiento y encarase, ¿no sería más fácil? En el segundo tiempo, los peruanos ni lo marcaron.
Entretiempo, dos patis y una (media) coca, $32 cash. Ijoeuta...
Se venía el diluvio. Se veía en el cielo cuando el pipita puso las cosas en su lugar. 1-0 tras excelente pase de Aimar (¿será su vuelta grande? mmm...). Digo puso las cosas en su lugar, porque con el resultado a favor, se vió la verdadera Argentina. Nada, nada, nada.
Ya estaba Palermo en la cancha. Sólo supimos de eso cuando salió para atenderse luego de que le partieran la nariz de una patada. Según declaraciones posteriores de Diego: "Perú no hizo nada para empatar". ¿Será que por eso sacó al 9 y puso a un 4? Si los amantes del pisco hubieran hecho algo, ¿qué cambio hubiera hecho?
Se desarma el cielo, se vacían las nubes y desnudan a la selección. Ya había un tiro en el travesaño; un mano a mano salvado por el arquerito ex-racing (¿algo bueno de la Academia para Reirojo?); casi Schiavi la mete en contra en otra; otro mano a mano que se va al córner pero Masche la quiera salvar de ¿taco?, centro pasado, nuevo centro corto, 1-1.
Las lluvias de puteadas ya estaban con el 1-0 al ritmo de "y pongan huevos la puta que lo parió". Se moría el partido, se moría la eliminatoria, se terminaba la era Maradona.
Centro, despeje, buscapié, doble rebote y San Palermo (como dijo el Diego). 2-1. Lluvia y lágrimas en el rostro del goleador de los mil capítulos.
Todos, River's fans incluidos, gritando el gol de Martín. Saca Perú del medio y la lanzan hasta el travesaño argentino. Córner y termina el juego mientras nace la odisea hasta el Centenario de Montevideo.
Salimos empapados y afónicos de tanto insulto y grito de gol. Las calles de Buenos Aires se inundan. Reirojo dice de la wena suerte de Macri, porque la inundación de Barrio River era aún transitable. En el 206 vamos los cuatro en calzones y con el aire acondicionado "on" para desempañar. Hacemos full monty en la casa de uno de los cuatro, ducha caliente, pizza y birra.
No hay que pensar mucho, la Bersuit lo resumió por nosotros: La argentinidad al palo.